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Virtudes
¡Mi hijo llora por todo!
El llanto no sólo es una forma de expresión, puede ser un medio para obligar a los padres a ceder ante los caprichos.
En el momento del nacimiento de un hijo, lo primero que los padres desean oír es el llanto del bebé pues sin duda éste es un signo vital que representa con claridad la llegada al mundo de una nueva vida. Sin embargo, cuando esa poca armoniosa melodía se transforma en pan de cada día o incluso de cada hora, los padres desearían tapar sus oídos para siempre.
Es que el bebé, sin importarle hora o momento, se comunica a través del llanto, es su modo de expresión y es normal que lo haga ante situaciones bien concretas.
La madre con el tiempo y un poco de experiencia aprende a reconocer sus necesidades, las satisface, y el llanto debiera terminar. Sin embargo, también es cierto que hay bebés mucho más llorones que otros, pero por ello nadie debe sentirse culpable, pues al parecer esto es fruto del azar o de la conjunción genética. Así lo demuestra la respuesta de un pediatra a una mamá angustiada por el llanto de su niño: "Nada que hacer, simplemente le tocó así".
EL LLANTO, ¿ETERNO COMPAÑERO? Cuando los padres se han pasado la mayoría de las noches en vela y la mayor parte del día poniendo el chupete, la pregunta que surge es si ese llanto será un eterno compañero y permanecerá como una característica de la niñez. Según la psicóloga Ximena Charme, el bebé llorón no necesariamente se transforma en un niño llorón.
"Puede ser un niño de más riesgo en el sentido que el llanto intermitente ha provocado impaciencia e intolerancia, pero si hay un buen manejo no debería haber problema". Este consiste en que los padres deben reconocer cuál es el llanto sin razón y no consentir en él. De lo contrario se crea un círculo vicioso difícil de controlar.
Para aprender a distinguir lo verdaderamente importante, es bueno conocer las pautas normales de la evolución del llanto:
Entre el primer y tercer año de vida, el llanto es normal. Es. la etapa del negativismo y es común, por ejemplo que se acentúen las pataletas. En esta etapa el niño afirma su personalidad y si esas crisis de llanto han sido bien llevadas, lo normal es que el niño deje atrás ese medio de expresión y dé paso al lenguaje. "Si por el contrario los padres refuerzan las pataletas y se hace lo que el niño quiere, esta etapa se extiende más allá de los tres años", explica la psicóloga. En este caso el niño puede convertirse en ese que ¡llora por todo!
LOS INCONSOLABLES Contar con un inconsolable en la casa no es fácil. El lloriqueo continuo se transforma en un problema bien aburrido que a la larga agota y cansa física y mentalmente.
Lo normal es que a partir de los tres años, los momentos de llanto sean más bien mínimos y por razones que lo justifican. Cuando esto no es así, es bueno preguntarse cuáles son las causas que han generado un niño llorón:
Generalmente, son niños inmaduros que tienen muy baja tolerancia a la frustración, es decir, "ante cualquier fracaso o ante cualquier "no", lloran", explica la psicopedagoga Loreto San Miguel. "Tienen poca capacidad para solucionar sus problemas, entonces cuando algo no les resulta como esperaban, lloran”.
También está el "regalón-llorón". Se trata de niños que son excesivamente sobreprotegidos, a quienes los padres tratan de evitar a toda costa cualquier problema.
Muchas veces los niños lloran por aburrimiento. Según Virginia Argorriaga, educadora de párvulos, "hay padres que no saben incentivar a los niños a jugar y el único juego que ellos conocen es estar arriba de la mamá molestando y lloriqueando. En estos casos la solución está en que los padres enseñen desde pequeños, alternativas de entretención. "No es una tarea muy difícil, pero hay que hacerla, pues es algo que a menudo no es innato sino que se puede fomentar.
La seguridad de los padres es fundamental. "Lo más probable es que los papás que están seguros cuando educan y que saben para donde van, tengan niños que lloran menos. La seguridad de los padres da la seguridad a los hijos, lo que induce a que ellos sean estables emocionalmente".
El PAÑO DE LÁGRIMAS
Para evitar las situaciones anteriores, los padres son fundamentales. El manejo que ellos hagan para encauzar las mañas y los llantos es primordial. En sus manos está ser buenos y correctos paños de lágrimas.
Algunas precauciones son:
? No reforzar el llanto. "Si uno sabe que es un llanto a través del cual el niño pide algo sin importancia, no hay que consentirlo", explica Ximena Charme. La idea es enseñarles que las cosas se piden con palabras y no se manipula a través del llanto. Una vez que se ha consentido en los caprichos, es difícil dar vuelta atrás y es probable que se formen niños dominantes y demandantes. El niño percibe el dominio que ejerce sobre sus padres y en adelante utilizará la simple amenaza de llanto para conseguir de ellos cuanto desee.
- Es importante ser consistente. Decirle que sí a todo y al día siguiente negarle cualquier propuesta no es muy convincente. Los límites de lo que se da y de lo que se puede hacer deben ser claros.
? No ceder al llanto por cansancio. Mejor es intentar distraer al niño con algo más atractivo y sacarlo de su capricho.
? Ayudar al niño a que se exprese en forma verbal, a través del lenguaje y no del llanto.
- Por último, muchas veces el llanto es un medio para llamar la atención, entonces si el niño la obtiene, utilizará este recurso con frecuencia. "Por el contrario, si también se lo atiende en períodos buenos, se dará cuenta de que el llanto no es la única herramienta, pues también obtiene estímulos cuando los pide de otra forma o incluso cuando no los pide", explica Ximena Charme.
CAUSAS DEL LLANTO
En muchas ocasiones, ese intermitente lloriqueo preocupa a los padres que aún no reconocen la causa que lo provoca. Sin embargo, basta saber que generalmente se debe a razones muy comunes y que rara vez se es incapaz de poner solución al problema.
Las causas más habituales del llanto del bebé son:
? El hambre: Los bebés tienen un reloj biológico que funciona a la perfección, por eso la hora de la comida no la perdonan.
? La incomodidad física: mudar al bebé con frecuencia es fundamental. Esto, porque además de evitar coceduras e irritaciones que molestan, mantener limpio al bebé y hacer de esa tarea un momento agradable, es el primer paso para fomentar en él, el hábito de la higiene.
? El dolor: el cuerpo del bebé se encuentra en una etapa de continua adaptación y más de una vez, esto le provocará dolores. Los más comunes son los intestinales, ya sea por gases o estreñimiento. Muy corrientes son también los cólicos y el dolor de oídos. Estas molestias deben ser bien controladas y consultadas con el doctor.
? La soledad: aunque sus necesidades físicas estén cubiertas, el niño puede necesitar más estímulos de cariño de los que ya se le dan.
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Amistad Los elementos que forjan amistades para toda la vida.
La amistad es un valor universal. Está claro que difícilmente podemos sobrevivir en la soledad y el aislamiento. Necesitamos a alguien en quién confiar, a quién llamar cuando las cosas se ponen difíciles, y también con quien compartir una buena película. Pero ¿Qué es la amistad? ¿De qué se compone? ¿Cómo tener amistades que duren toda la vida?
Caerse bien Las amistades suelen comenzar de imprevisto, y muchas veces sin buscarlas. En el camino de la vida vamos encontrádolas. Y todo comienza porque alguien "nos cae bien".
Convicciones, sentimientos, gustos, aficiones, opiniones, ideas políticas, creencias, religión son algunos de las cosas en común que pueden hacer que nos hagamos amigos de alguien.
Sentirse a gusto con una persona, conversar y compartir sentimientos es el principio de eso que llamamos amistad.
Algo en Común Para que la amistad sea verdadera, debe existir algo en común y, sobre todo, estabilidad. El interés común puede ser una misma profesión, una misma carrera, un pasatiempo en común, y la misma vida nos va dando amigos. Dice el refrán Aficiones y caminos hacen amigos.
La amistad es un cariño, un apreciarse que promueve un dar, un darse y para ello es necesario encontrarse y conversar.
Después, con el tiempo, la amistad puede desarrollarse en profundidad y en extensión mediante el trato, el conocimiento y el afecto mutuos.
La amistad no puede desarrollarse sin estabilidad. Por eso cuando dejamos de ver durante muchos años a nuestros amigos, a veces nos enfrentamos a que parecen personas totalmente diferentes, o simplemente no se pasa de un diálogo superficial que deja un mal sabor de boca. La amistad es algo que requiere estabilidad en el trato.
Tratarse Conocer bien al amigo es saber de su historia pasada, de sus quehaceres actuales y de sus planes futuros; y del sentido que da a su vida, de sus convicciones; y de sus gustos y aficiones, y de sus defectos y virtudes. Es saber de su vida, de su forma de ser, de comprenderse; es... comprenderle.
Comprender al amigo es meterse en su piel y hacerse cargo.
Desinterés Para que una amistad sea verdadera, no basta con carse bien, hay que dar el paso definitivo: ayudarse desinteresadamente, sin esperar nada a cambio. Al amigo se le quiere porque él es él y porque yo soy yo. La amistad se orienta hacia el tú y consiste más en un servir que en un sentir.
No es amigo ni el compañero ni el camarada. Tampoco es amigo que el busca aprovecharse del otro. La amistad no es comercio de beneficios.
La veradera amistad es, en gran medida, servicio afectuoso y desinteresado.
Vale la pena Ser amigo de verdad no es fácil, pero vale la pena el esfuerzo. Es un gozo tener amigos de verdad: estar con ellos, charlar, ayudarle o ser ayudad y disfrutar y alegrase con ellos ¡poder contar con ellos! Aunque cueste, vale la pena el esfuerzo que requiere ser un amigo.
Tenerse confianza
No solamente se cree lo que dice el amigo, hay que creer en él. Tener confianza en el amigo significa que tenemos la seguridad moral de que responderá favorablemente a as esperanzas de amistad que depositemos en él.
La confianza mutua hace posible la autenticidad.
Dar. Darse. La generosidad nos ayuda y facilita el dar que es esencial en la amistad. El dar y el darse es esencial en la amistad. El amigo de verdad es generoso y da. Da sus cualidades, su tiempo, sus posesiones, sus energías, sus saberes. Y lo hace para procurar ayduar efeicazmente al amigo.
Debemos mirar genersoamente, con respeto y con cariño. El egoísmo se opone radicalmente a la amistad.
Un acto de generosidad especilamente difícil es el perdonar. Debemos comprender y saber los motivos de una acción que nos ha hecho daño. Saber perdonar es propio de almas sabias y generosas.
Ser leales No hay riqueza más valiosa que un buen amigo seguro. Ser leal supone ser persona de palabra, que responda con fidelidad a los compromiso que la amistad lleva consigo. Leales son los amigos que son nobles y no critican, ni murmura, que no traicionan una confidencia personal, que son veraces. Son veraders amigos quienes defienden los interes y el buen nombre de sus amigos.
Ser leal también es hablar claro, ser franco. Debemos también ser leales en corregir a un amigo que se equivoca.
Ser agradecidos Dice un refrán que "El agradecimiento es el más efímero de los sentimientos humanos" y con mucha frecuencia parece tener razón. La gratitud es propia de los verdaderos amigos.
¿Cuántas veces nos hemos sentido mal con un amigo porque no ha sido agradecido del tiempo que le damos? Nosotros debemos agradecerle su tiempo, los buenos ratos que nos hace pasar, su ayuda cuando nos sentimos mal. A nosotros nos gustaría que una amistad nos dijera "gracias", demos entonces nosotros el primer paso.
Un enemigo mortal El Yo es un enemigo mortal de la amistad. El orgullo y el egoísmo no caben en la amistad. El orgulloso no mira más allá de su persona, de sus propias cualidades,d e sus intereses. No es capaz de ayudar a nadie.
Mantener las amistades Las amistades se cultivan, maduran. Es fácil hacer amigos, pero es mucho más difícil mantenerlos. La vida pone a prueba la generosidad, la lealtad, el agradecimiento, y no siempre se sale bien de ella. De aquellos amigos de la universidad, poco a poco la lista se hará menor. De un grupo de 30 o 40 amigos, acabarán quedando, para toda la vida 3 o 4.
Hacer nuevos amigos El hecho de que alguien no tenga muchos amigos no es algo que deba permanecer así. El cultivar aficiones o asistir a alguna clase que nos interese es uno de los mejores medios para hacer amigos. Una cosa maravillosa de la amistad, es que incluso la gente más tímida puede hacer amistad ¡Con otros tan tímidos como ellos mismos! Hacer nuevos amigos es abrir horizontes. Si alguna vez algún amigo nos ha pagado mal, no significa que ocurra así con todo el mundo. Lo peor que puede hacer cualquiera es cerrarse.
Las amistades cambian Un punto fundamental al entender la amistad, es que las personas ni somos perfectas y cambiamos poco a poco, es decir, que no siempre encontraremos un "solo mejor amigo". Habrá quien comparta con nosotros nuestras aficiones, otro quizá nuestros problemas, otro nuestros sueños. Querer buscar que una sola persona llene todas nuestras necesidades de amistad es algo que podría llegar a ser una utopía. Además ¿Quién dijo que no se pueden tener varios amigos? ¿Amistad o complicidad? Así como la amistad sana es un valor esencial para nuestras vidas, el tener una amistad con la persona equivocada puede serla fuente de muchos dolores de cabeza. Problemas de droga, delincuencia, baja en el desempeño profesional, problemas familiares son unos cuantos efectos de las malas amistades. La amistad es compartir, pero no es complicidad. También es importante recordar que somos personas individuales, con una conciencia individual. El hecho de que tal o cual amistad "lo haga", no significa que nosotros debemos hacerlo. Tampoco podemos esconder nuestra conciencia individual en una conciencia "compartida". Es el caso típico de alguien que se mete en problemas serios porque salió con los amigos y se perdió el control. "Más vale solo que mal acompañado" es un adagio que, de haber sido practicado a tiempo, podría haber evitado muchos problemas.
Conclusión
La amistad es tan importante para el desarrollo humano, su estabilidad y el mejoramiento de la sociedad que es un verdadero valor, que debemos cuidar y fomentar.
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¿Es una virtud la frivolidad?
La frivolidad es la gran virtud postmoderna, consiste en no tomarse nada excesivamente en serio, en evitar la confrontación dialéctica. Para el frívolo no tiene sentido la diferencia entre lo esencial y lo accidental, entre lo categórico y lo anecdótico, pues todo ello forma parte del mismo universo insoportablemente leve.
Francesc Torralba Roselló
www.forumlibertas.com
Así están las cosas
La frivolidad es la gran virtud postmoderna. Consiste en no tomarse nada excesiva-mente en serio, en evitar la confrontación dialéctica, en optar por una cultura de la representación por contraposición a la autenticidad como actitud vital. La frivolidad se relaciona íntimamente con la actitud superficial y epidérmica, con la práctica generalizada de la broma y de la boutade, en definitiva, es la antítesis a la profundidad de espíritu y a la seriedad como actitudes vitales.
Algunos filósofos postmodernos, apologistas del denominado pensiero debole, consideran que es la gran virtud que debemos enseñar a los niños en las escuelas, que es fundamental para evitar la caída en formas de fanatismos, intolerancias o fundamenta-lismos, que se debe cultivar, para ello, un pensamiento frágil, desprovisto de ideas fuertes, de sentimientos que tengan hondura o de creencias excesivamente vividas. La frivolidad tiene que presidir la vida pública, las instituciones educativas y, como no, los ámbitos de comunicación de masas.
En concreto
Esta tesis, muy extendida y muy practicada, se está imponiendo sutilmente en distintos entornos, de tal modo que todo lo que tiene peso, sustancia, ideología, forma de convicción o de creencia, o bien tenga la expresión de un sentimiento intenso u hondo, debe ser ecualizado y tamizado por la virtud de la frivolidad.
En ocasiones, se la compara con la templanza, que es virtud cardinal en los tratados de moral tradicional y que, junto a la justicia, la prudencia y la fortaleza se consideraba uno de los cimientos de la construcción moral de la persona. Pero, la frivolidad nada tiene que ver con la templanza, porque la frivolidad es una elocuente expresión moral del relativismo y del permisivismo postmoderno, mientras que la templanza es la capacidad de dominar y de controlar la expresividad del pensamiento, de la vida emocional y del lenguaje, considerando las consecuencias que ello tiene para uno mismo y para el otro.
Enseguida "hace agua"
La templaza nunca jamás es una casualidad, sino que es el resultado de un esfuerzo articulado a lo largo de tiempo, de un entrenamiento espiritual que debe mucho a la tradición estoica de la tranquillitas animae. La templanza no se contrapone a las creencias ni a las convicciones, sino que regula racionalmente la expresión o manifestación de las mismas.
La apología de la frivolidad es, sin embargo, contradictoria. Se explica por reacción al fanatismo y a la barbarie, pero la solución a tales lacras sociales no pasa por el cultivo de la frivolidad, que es su opuesto, sino, por el cultivo de auténticas virtudes, entre ellas, la de la prudencia. Frente a tales manifestaciones, no basta con la tibieza moral, no basta con una actitud tímida y permisiva, sino que se debe adoptar una actitud beligerantemente activa, pero, eso sí, sin sucumbir a ningún tipo de violencia, ni físico, ni psíquico.
Menos mal que no
Es evidente que las convicciones pueden ser peligrosas y que un ser humano nutrido por determinadas convicciones de orden político, social, religioso o económico puede convertirse en un arma mortífera, pero no toda convicción es igualmente peligrosa. Además, la sociedad abierta, el mundo civilizado, el Estado de derecho, sólo pueden subsistir como tales si los ciudadanos que los integran viven en su interioridad una constelación de convicciones fundamentales como el respeto a la vida, a la libertad, a la igualdad, como el sentido de tolerancia y de solidaridad para con los grupos más vulnerables del cuerpo social.
La frivolidad no puede ser considerada como una virtud, porque no es un hábito que perfeccione al individuo, sino un mal hábito que, en ocasiones, tiene graves consecuencias. Acaso, ¿Se puede frivolizar el valor de la vida humana? ¿O el valor de la libertad de expresión, de pensamiento, de creencias o de asociación? ¿Se puede frivolizar el deber de tolerar al otro? ¿Se puede frivolizar o banalizar el mal del inocente, el sufrimiento de un ser humano? ¿Se puede banalizar la muerte de un ser amado?
Pero algo hay que hacer
La frivolidad puede tolerarse cuando lo que está en juego no afecta las estructuras, ni los ejes fundamentales del tipo de sociedades que hemos construido, pero cuando uno se ríe o banaliza determinados núcleos conceptuales o valores esenciales de la vida democrática, la frivolidad se convierte en una pesadilla. Para el frívolo no tiene sentido la diferencia entre lo esencial y lo accidental, entre lo categórico y lo anecdótico, pues todo ello forma parte del mismo universo insoportablemente leve. Y, sin embargo, no es así, pues no todo tiene el mismo valor en la vida humana. Además, el frívolo incurre en una contradicción lógica. Si es consecuente con su actitud, debe evitar de caer en la defensa beligerante de la frivolidad; tiene que ser igualmente frívolo y aceptar que otro pueda considerar frívolamente su frivolidad. Paradójicamente, se desarrollan apologías de la frivolidad con una intensidad y celo que no dejan de maravillarnos.
La sociedad futura depende, esencialmente, de los procesos educativos que ahora y aquí tienen lugar, en las familias y en las escuelas. No debemos permitir, de ningún modo, la extensión de la frivolidad, ni la imposición de un pensamiento débil a las generaciones venideras, sino que debemos comunicar las convicciones elementales, los valores morales mínimos, debemos garantizar su arraigo y su apropiación, pues sólo, de este modo, se puede esperar razonablemente calidad social, moral y política para nuestras sociedades futuras.
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