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Artículos y anotaciones generales

Planes de acción

Por donru - 14 de Mayo, 2007, 16:59, Categoría: General

El Boletin electrónico de la Asociación Madrileña de Familias Numerosas incluye en su último número una sugerencia muy práctica para el año nuevo: “DOCE PLANES PARA VIVIR EN FAMILIA”, uno para cada mes.

Es un trabajo original de José Javier Ávila, profesor y subdirector del Colegio Tajamar de Madrid.

He seleccionado los planes para los meses de curso que quedan y el verano

Los planes de acción consisten en proponerlos para TODA la familia: qué vivir los padres y qué vivir el hijo para mejorar en ese aspecto

Mayo

Con alegría se vive mejor el día

Resulta muy atrayente verse rodeado de personas alegres, que se preocupan por los demás, haciéndoles la vida mucho más feliz. Una visión optimista y positiva produce un estimulante efecto en las personas, mejorando su autoestima.

Padres

  • Fomentar un ambiente alegre en la familia, es la mejor receta para la salud física y mental de todos sus miembros.
  • Comentar en tono positivo las noticias que se traten en casa: un telediario, sucesos del trabajo, del colegio, etc.
  • Comentar en tono positivo las noticias que se traten en casa: un telediario, sucesos del trabajo, del colegio, etc.

Hijos

  • Saludar con una sonrisa a los vecinos, compañeros del colegio..., con los que te encuentres.
  • Contar en la sobremesa de la comida o de la cena, algún buen chiste que hayas oído en el colegio.
  • Si notas que algún compañero está triste, pregúntale porqué y procura animarle.

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Junio

Los fuertes y los valientes siempre miran de frente

Todo lo que merece la pena, necesita de esfuerzo para conseguirse, por eso se necesita fortaleza para mantener ese esfuerzo. En la vida diaria hay continuas ocasiones para ejercitarnos en vivir la fortaleza, con detalles de sobriedad, templanza  y paciencia.

Padres

  • Evitar un tono de pesimismo y queja ante determinadas situaciones que se produzcan en la vida familiar.
  • Cumplir las promesas que se hacen, especialmente con los hijos. Por eso debemos pensar antes lo que les decimos.
  • No utilizar a los hijos como “servidores”, para que nos traigan determinadas cosas o para que hagan labores que son responsabilidad nuestra.

Hijos

  • No dejar en el plato, parte de la comida. Si es necesario, poner menos cantidad y repetir al acabárselo.
  • Antes de ponerse a jugar, terminar los deberes del colegio.
  • En el deporte o en determinados juegos, no quejarse en exceso si se ha recibido un pequeño golpe o se ha perdido.

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Julio

Higiene y limpieza empezando por la cabeza

El aseo diario hay que inculcarlo a los hijos desde temprana edad. Nada más agradable al estar con otras personas, que observar el cuidado de su higiene personal, por eso los hijos deben apreciarlo en sus padres en primer lugar.

Padres

  • La ducha diaria y un adecuado cambio de ropa, es un ejemplo que los hijos no pasarán por alto.
  • Disponer en el cuarto de aseo, un armario de baño en el que haya útiles de limpieza personal para cada uno.
  • Utilizar un ambientador en la casa y también en el coche familiar.

Hijos

  • Después de una actividad deportiva, la ducha no debe faltar.
  • Antes de comer, lavarse las manos.
  • Al acabar de comer los dientes se han de lavar. Lo normal es hacerlo en las 3 principales comidas, pero como mínimo 2 veces: por la mañana y por la noche.

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Agosto

En vacaciones me divierto, pero no pierdo el tiempo

Las vacaciones son una ocasión estupenda para aprovechar el tiempo en diversas actividades,  que durante el resto del año no hemos podido realizar, pero eso están muy equivocados los que piensan que el tiempo libre es un tiempo para no hacer nada, ¡ellos se lo pierden!.

Padres

  • Tener planificadas las vacaciones, por lo menos en lo más esencial: el lugar, actividades que se harán, un mínimo horario, etc. Es conveniente que todos opinen (según su edad) en esta planificación.
  • Utilizar los cuadernos de verano que facilitan los colegios y algunas editoriales, para que los hijos repasen o preparen el inicio del curso siguiente. Una hora al día no parece descabellado.
  • Aprovechar para conocer nuevas ciudades o lugares pintorescos. Recoger folletos es una buena manera de recordar esos viajes, junto con las fotografías o reportajes en vídeo realizados.

Hijos

  • Un buen libro no puede faltar en las vacaciones.
  • Escribir una postal  a los amigos del colegio, primos, etc.
  • Recoger folletos y fotografías para comentar con los amigos del colegio las vacaciones. Consultar al profesor si se puede hacer un mural para poner en el corcho del aula.

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Septiembre

Empezar el curso con ganas de trabajar

La laboriosidad en el día a día nos ayudar a realizar bien nuestro trabajo. Poniendo atención en lo que estamos haciendo, además de enriquecernos como personas, sirve para contribuir en la mejora de nuestra sociedad.

Padres

  • Procurar que cada uno de los hijos pueda disponer de un lugar adecuado para estudiar y hacer sus tareas.
  • Distribuir los encargos que realizará cada hijo, pensando bien las características de cada uno
  • Planificar el fin de semana, donde tengan cabida los planes familiares de tiempo libre: deporte, excursiones culturales, visitar a familiares, etc., procurando incluir también algo de tiempo para el estudio y la realización de tareas escolares.

Hijos

  • Hacer un horario con ayuda de papá y de mamá,  en el que figure tanto el tiempo para hacer los deberes, como la hora de la merienda, los juegos, etc.
  • Tener los cuadernos limpios y bien escritos, respetando los márgenes, etc.
  • Realizar con atención el encargo que tiene encomendado: poner la mesa, hacer la cama, tirar la basura, etc.

Consejos para ver la TV

Por donru - 17 de Marzo, 2007, 8:44, Categoría: General

27 CONSEJOS PARA VER TELEVISIÓN

Reproducimos a continuación un documento que consideramos de sumo interés para nuestros suscriptores. La lectura de los 27 consejos nos hace reflexionar sobre el uso de la televisión. Si los seguimos, lograremos que la televisión esté a nuestro servicio y no ser esclavos de ese medio de comunicación.
El documento ha sido elaborado por FEDEPADRE, asociación que reúne a 150 mil familias chilenas. Aquí, sus 27 consejos para ver TV.

1. Los padres debemos enseñar a nuestros hijos, tanto a ver espacios televisivos enriquecedores, como a no ver aquellos que puedan ser inconvenientes o que puedan afectarlos en su desarrollo integral como personas. Si los padres no enseñamos a ver televisión a nuestros hijos, ¿quién lo hará por nosotros?

2. Podemos enseñar a los hijos a que no hay que "ver televisión", sino que ver programas de televisión. Así podremos desarrollar la capacidad de selección y de discriminación, que los habilitará para ver aquello que nos conviene y no mirar aquello que no nos conviene ver. Debemos preguntar a nuestros hijos ¿Qué programa quieren ver?, en lugar de ¿Quieren ver televisión?. No olvidemos que la televisión utilizada con el criterio de ayudar a la educación de los hijos puede ser una herramienta muy eficaz.

3. Para crear un criterio de selección al momento de ver televisión, es preciso evitar tener prendida la televisión cuando no hay nadie viendo un programa determinado. Siempre es positivo preguntarse: ¿Es necesario que en este momento esté prendido el televisor?. Cuantas veces la televisión permanece horas funcionando sin que nadie esté realmente viendo un programa determinado. Si la apagamos, cuando no es necesario que esté prendida, no solo ahorramos energía y dinero, sino que lo más importante, ganamos silencio y tiempo para nosotros mismos y para la familia.

4. Un buen modo de afirmar las ideas anteriores, es no tener a mano el control remoto. El "zapping", o la costumbre de cambiar permanentemente de canal de televisión, es contrario al criterio de selección que debemos desarrollar en nuestros hijos. Por otro lado, "la lucha" por el control remoto muchas veces es injusta e inconveniente, ¿no sería preferible acordar de antemano el programa que queremos ver, para no ser esclavos del control remoto, que nos lleva por un vagabundeo interminable que no permite concentrarse ni entender ningún programa?. Si el "zapping" con el control remoto es inevitable, por que se está buscando qué ver, al menos es conveniente enseñar que todos tienen derecho a opinión, y que la selección del programa no es monopolio del mayor, el más fuerte o el dueño de la televisión, para así enseñarles a respetar los derechos y los gustos de cada uno de los miembros de la familia.


5. No es conveniente que nuestros hijos tengan un aparato de televisión en su habitación. Esta costumbre incentiva el aislamiento de nuestros hijos, provoca una adicción a la televisión y es contrario a la vida de familia. Tengamos presente que una adicción desordenada a la televisión impide el juego de nuestros hijos, el crecimiento de su creatividad y afecta inevitablemente la convivencia familiar.

6. Es siempre conveniente tener un horario preestablecido para ver programas de televisión. Como todas las cosas, la televisión tiene "su lugar" en la vida familiar, junto a otras actividades. En este punto debemos tomar conciencia que nuestro día sólo tiene 24 horas, y si le restamos el tiempo en que dormimos y trabajamos o estudiamos ¿cuánto tiempo libre nos queda?. ¿Es necesario dedicar el escaso tiempo libre que tenemos sólo a la televisión?. ¡Donde queda el tiempo para el juego, la amistad, la cultura, la imaginación y la convivencia familiar!

7. No usemos la televisión como una "niñera electrónica", dado que ella no cuida verdaderamente a nuestros hijos, especialmente si los dejamos ver "lo que están dando". Recordemos que la televisión, no puede dar cariño, ni es capaz de advertir a los niños de un eventual peligro. Cuando ambos padres trabajan, este criterio es especialmente importante.

8. No tengamos prendida la televisión cuando almorcemos o comamos en familia. Cuando se está juntos en familia, durante las comidas, toda nuestra atención debemos ponerla en compartir con nuestros hijos y cónyuge, cuidando ese verdadero tesoro que es estar juntos y con tiempo para conversar y conocernos mejor. No arruinemos o desperdiciemos los mejores momentos en familia "metiendo al medio" una intrusa como invitada principal, que obliga a ser vista y escuchada.

9. La capacidad de imitación que tiene el niño debemos orientarla hacia el conocimiento de personajes reales y ejemplares, por ejemplo deportistas, hombres ilustres, héroes de nuestra historia, personas destacadas en la ayuda a los demás, poetas, etcétera, y no hacia "héroes imaginarios", "monstruos", o personajes inexistentes. De esta forma, pondremos a su alcance las vidas de personas que han pasado haciendo el bien, y que merecen ser imitadas.

10. Los padres debemos tratar de acompañar a nuestros hijos a ver televisión. De esta forma podremos conocer verdaderamente los contenidos de los programas para tener juicios más apropiados al momento de emitir nuestra opinión sobre
la televisión. Mirando
televisión con ellos nos podremos dar cuenta de sus gustos o preferencias, y los efectos que los distintos programas pueden producir en cada uno de ellos.

11. Echarle la culpa a la televisión es la salida fácil. No conviene que los padres renunciemos a la posibilidad de que en la casa se vea siempre buena televisión, teniendo presente que en la programación de la televisión, si buscamos, podremos encontrar casi siempre buenos programas, y que nos corresponde a nosotros el deber y la responsabilidad de ser los principales formadores de nuestros hijos.

12. La experiencia demuestra que no es conveniente que los niños y jóvenes puedan ver el programa que se les antoje, sobre todo los más pequeños. Tampoco conviene dar por sentado que todos los programas llamados infantiles o de dibujos animados tienen un contenido adecuado para su edad.

13. Los padres debemos informarnos del contenido de los programas de televisión. Cualquier espacio que incluya sexualidad, violencia, maldad, permisividad, delincuencia, racismo, etcétera, no es apto para niños. Y los padres deben saberlo, y evitar que sus hijos los vean. Para lograr esto, se pueden consultar las guías de calificación de la programación de la televisión que se publican a instancias del Ministerio de Educación, del Consejo Nacional de la Televisión, y en revistas especializadas de educación de los hijos, como por ejemplo Hacer Familia o Educar.

14. Una vez informados del contenido de los programas de televisión respetemos la señalización de los programas infantiles: - para todo niño; - para niños mayores de 7 años; y para niños mayores de 12 años, establecida por los canales de televisión, y difundida tanto por el Ministerio de Educación como por el Consejo Nacional de Televisión, para el cuidado de los niños.

15. Hay que tener presente que los hijos deben aprender valores antes que nada en el ámbito de
la familia. Cuidemos
de explicar a nuestros hijos que los principios e ideales de los héroes o heroínas de la televisión son la mayoría de las veces son difíciles de aplicar en la vida diaria, donde a diferencia de la televisión, cada acto tiene un costo y una consecuencia positiva o negativa para ellos mismos.

16. Con imaginación y creatividad los padres de familia podemos esforzarnos en buscar alternativas a la televisión, fomentando el deporte, las visitas a museos y parques naturales, las sesiones de teatro, la proyección de videos, las conversaciones familiares, las prácticas de acciones solidarias a favor de los demás, etcétera.

17. La "cultura de la imagen" debe llegar a los niños por medios que no sea exclusivamente
la televisión. Enseñémosles a nuestros hijos que fuera de la pantalla existen los paisajes, las puestas de sol, los jardines, los museos y exposiciones, los libros, etcétera, que son infinitamente más bonitos y reales que lo que puedan ver en la televisión. En
este mundo hay tanto que ver y que mirar, pero, es necesario que como padres lideremos este esfuerzo, no perdiendo la capacidad de admiración, para que nuestros niños sigan nuestro ejemplo.

18. Inevitablemente, y no obstante nuestros esfuerzos, habrá contenidos televisivos contrarios a nuestros valores, que nos parezcan inconvenientes o negativos para nosotros o nuestros hijos. Por ello fomentemos en familia el análisis crítico del contenido de los programas de
la televisión. Para
eso, acostumbremos a nuestros hijos a saber ver y distinguir lo bueno y lo malo que pueda contener un determinado programa de televisión.

19. Los padres tenemos que fomentar que los programas sean analizados y materia de conversación en reuniones de familia, por ejemplo en las comidas. Esto no solo enriquece la comunicación familiar, sino que es una excelente manera de conocer y dar un apoyo concreto a la educación de los valores de nuestros hijos.

20. Las familias, de a poco, pueden crear una videoteca con películas y documentales de interés para los niños, que contengan temas variados y entretenidos. Esta práctica no solo fomentará el gusto por la cultura y la entretención en familia, sino que les servirá para ir creando un criterio selectivo al momento de ver televisión.

21. Algunos comerciales pueden ser tan peligrosos como los malos programas de televisión. Los padres debemos estar muy atentos para que la televisión no convierta a nuestros hijos en personas superficiales o consumidoras de todo lo que se anuncia. La gran oferta de bienes que existe en la televisión puede ayudarnos a educar a nuestros hijos en un "consumo inteligente", basado en la satisfacción de las reales necesidades, mas que la de los gustos. Nunca hay que hacer caso de la publicidad de juegos que inciten a la violencia, a la discriminación, y al racismo.

22. Los padres de familia, tenemos el derecho y el deber de iniciar a nuestros hijos en una positiva y prudente educación sexual, que evite que una imagen distorsionada del amor humano y del sexo les sea trasmitida a través de cualquier medio, y en particular los programas o avisos de la televisión.

23. No podemos dejar que nuestros hijos vean televisión de mala calidad. Si estos programas de televisión son vistos por nuestros hijos, confundirán la realidad con la ficción, se desorientarán y equivocarán al comprender y valorar el sentido de
la vida. Transigir
con la mala calidad de aquellos programas de televisión inadecuados para los niños, dejando que los vean, equivale a hacerse cómplice de lo que sabemos distorsiona los valores que le servirán de fundamento para el resto de su vida, y atenta contra los derechos de la infancia.

24. Hay que evitar a toda costa que el ver o no ver televisión se convierta para los niños en un premio o castigo.

25. Los padres de familia podemos organizarnos para exigir una televisión de calidad, especialmente en horarios infantiles. Las actitudes groseras, los hábitos y comportamientos antisociales, las obscenidades del lenguaje, la pérdida del sentido de la autoridad, la vulgaridad y la frivolidad, la apología subliminal o directa de conductas reprochables, la discriminación de la mujer o su utilización como objeto sexual y cualquier menosprecio a la vida humana, deben ser erradicados, especialmente de los espacios que tengan a los niños como destinatarios.

26. Ante una programación infantil con baja, discutible y reprobable calidad, los padres de familia tenemos la ineludible responsabilidad de poner en marcha una crítica constructiva, ejerciendo así nuestros derechos ciudadanos. Asimismo, y como contrapartida al esfuerzo realizado por muchos de quienes trabajan en el ámbito de la televisión, es conveniente incentivar una buena televisión, resaltando y difundiendo entre nuestros amigos los buenos programas de televisión.

27. El ejemplo es la herramienta más eficaz que tenemos los padres en nuestras manos. Si vemos mucha televisión, o postergamos nuestros deberes o actividades familiares o recreativas con nuestros hijos por ver televisión, o vemos televisión de mala calidad, ¿con qué criterio vamos a evitar que nuestros hijos vean aquellos programas negativos para ellos?


Tomado de Valores Humanos Nro 13

 

A los padres más malos del mundo

Por donru - 25 de Febrero, 2007, 19:17, Categoría: General

Aunque el lenguaje es hispano americano, se entiende todo bastante bien

 

A LOS PADRES MÁS MALOS DEL MUNDO

 

Tuve los padres más malos del mundo, mientras que los otros niños podían desayunar un refresco y unas papas, yo tenía que comer huevos, fruta, pan tostado, jugo y leche.

 

Parecía encarcelado, mis padres insistían en saber donde y con quien estaba. Mi madre no me permitía ver televisión o jugar a la Nintendo toda la tarde; me obligaba a hacer la tarea, leer, estudiar o cosas tan horribles como lavar trastes, asear al perro, tender mi cama, etc., parecía que en las noches ellos planearan la serie de actividades que me pondrían al día siguiente.

 

Insistían en que no dijera malas palabras, que saludara, que respetara a mis mayores. Que fuera atento, que hablara con la verdad y nada más que la verdad.

 

Cuando llegué a la adolescencia mi vida se tornó aún más miserable, tenía que solicitar permiso con tiempo, dar uno y mil detalles de con quien, cuando y como sería el evento al que asistiría. Mis amigos no podían llegar a casa y únicamente tocar el claxon, ya que tenían que ser identificados por mis padres.

 

Mientras esto sucedía yo contemplaba fascinado como los padres de otros niños daban permisos, concesiones y costosos regalos. Pedro tenía apenas 12 años y ya contaba con su propia moto para desplazarse a donde quisiera, Pepe a los 13 años ya manejaba el auto de sus padres para irle a comprar cigarros, Juan iba y venía sin avisar y sólo contaba con 11 años. Realmente yo pensaba que todos ellos eran más felices que yo; podían disponer de sus vidas sin trabas ni ataduras; no era necesario llegar a casa a comer, ni avisar si llegarías tarde. El ruido ensordecedor de la moto de Pedro despertaba y aturdía a los vecinos, él era realmente libre y feliz.

 

Pero pronto aprendí que eso no era lo mejor………… ya que al poco tiempo vi, con tristeza, que tantos regalos y concesiones no eran más que formas para deshacerse de ellos, ya que sus padres estaban muy ocupados haciendo dinero, socializando o tan solo divirtiéndose, olvidándose que tenían hijos a los cuales deberían educar, por los cuales se deben de responsabilizar; el que falten al respeto de los vecinos, insulten a la gente, roben y no estudien, no los va a conducir a nada positivo.

 

A veces pienso que si Pedro hubiera tenido unos padres malos como los míos, no se hubiera estrellado aquel domingo, Pepe no habría atropellado a aquel niño y Juan no estaría en el Tutelar para Menores por robo.

 

El tener unos padres como los míos me ha obligado a ser un joven responsable conmigo mismo y con la sociedad en la que vivo. Me he concientizado que debo respetar a otros, estudiar para llegar a ser alguien y, sobre todo, no querer adelantarme a mi edad; ya llegará el momento en que pueda manejar criterio y madurez para conducir mi vida como yo lo considere.

 

Gracias papás por haberse preocupado por mí, por enseñarme a vivir responsablemente; ésta, les aseguro, es la mejor forma de demostrar el inmenso amor que me tienen. Gracias por ser los padres más malos del mundo.

 

 

CON AMOR, VUESTRO HIJO

Una madre especial

Por donru - 16 de Febrero, 2007, 14:28, Categoría: General

Una madre especial

La fuerza del amor materno te impulsará a ser un modelo de paciencia, serenidad y alegría perdurables.


Por Sheila Morataya-Fleishman

Es innegable que la influencia paterno-materna deja la huella más significativa y permanente en la formación humana, por ser la primera que recibe el hijo, por la extensión e intensidad de su acción, y por el hondo matiz afectivo con que se imprime en la vida de los hijos.

La época de luces, tecnología y comunicación en la que vivimos, así como la rapidez con la que se vive, muchas veces nos adormece la conciencia e impide detenernos a pensar con más rigor en las actitudes que los padres y madres de hoy necesitamos asumir para educar un ser humano.

Reflexionar sobre nuestro propio ideal

¿Cuál es el ideal de los adultos de hoy? Es triste decirlo, pero el ideal de muchas mujeres, como tu y como yo, es bastante frívolo. Queremos varios títulos universitarios, una casa más grande y otra de campo, un nombre que suene en la sociedad y retirarnos a edad joven para disfrutar de la vida.

Hay muchas que vivimos comprando todo lo que el consumismo nos ofrece, pasando horas enteras frente al televisor viendo programas que no son lo mejor para el alma y la salud mental. Además de esto, a veces te sientes como deprimida y hueca por dentro.

Todo esto indica una pérdida del verdadero ideal, ese que constituye el impulso y sentido de tu existencia. El que te mueve a fomentar el amor hacia el ser humano y su formación para la vida. Amiga, ¿cuál es tu ideal en este tiempo que debes dedicarte a la educación de tus hijos? ¿Está tu ideal orientado hacia la generosidad o el egoísmo?

Abrir y cerrar puertas

Cuando te conviertes en madre es preciso cerrar algunas puertas y abrir otras, todo con el objeto de hacer un trabajo magnífico en esas almas y mentes que se nos da el privilegio de educar.

Ahora que eres madre te has convertido en el modelo y espejo en el que tus hijos empezarán a proyectarse, por lo tanto, cierra la puerta del desgano, de la pereza, del mal humor, de la impaciencia, de la queja, de la mediocridad y sobre todo la de las peleas con tu pareja.

Debes abrir todas aquellas puertas que te lleven y hagan conocer a tus hijos lo que es la felicidad: la paciencia, la bondad, el sentido del humor, la armonía, la unidad, el ahorro, la virtud, la excelencia y unidad entre la pareja.

Aplicaciones para tu vida diaria al cerrar puertas.

El consumismo en tu vida.
Cada vez que salgas de compras deberás hacer una lista de aquello que vas a comprar y limitarte a comprar únicamente eso. El ejemplo para tus hijos: "mamá es una mujer que no despilfarra el dinero, tiene un dominio interno muy grande ya que cada vez que sale de compras adquiere solo aquello que lleva escrito en su lista". Actitud que tendrá el niño: -cuando sea grande- haré la lista como mamá.

La queja constante.
Cuando quieras quejarte porque tu esposo no te presta la atención debida y estas a punto de estallar al verlo llegar, ¡lánzate encima y dile cuanto lo quieres!. El ejemplo para tus hijos: "mamá es una mujer que ama de una forma volcada hacia el otro. Cada vez que viene papá se lo come a besos". Actitud que tendrá el niño: -cuando crezca, quiero amar así al hombre o la mujer de mi vida-. Mi mamá me lo enseño.

Enojarse por todo.
Cada vez que este vicio aparezca, reza un Ave María, luego sonríe y entonces decide si quieres seguir enojada o manifestar ese enojo. El ejemplo para tus hijos: "Raramente vemos enojada a nuestra mamá, la casa siempre esta llena de alegría. Es una suerte tenerla en nuestra vida. Actitud que tendrá el niño: "hay que tener dominio de las emociones, como lo tiene mi mamá. No ha sido fácil para mi dominar este temperamento, pero observando a mi mamá día tras día, ahora soy un experto."

Aplicaciones para tu vida diaria al Abrir puertas.

La paciencia.
Te tomarás el tiempo necesario para alimentar a tu hijo, mirando directamente a sus ojos, sin distraerte con la televisión o haciendo cualquier otra cosa. Ese contacto le dice al niño que toda tu persona y atención le pertenecen, que tu tiempo es su tiempo... El ejemplo para tus hijos: Desde muy pequeño recuerdo como era de paciente mi mamá conmigo, al alimentarme, al enseñarme, al corregirme. Nunca la vi desencajarse. La Actitud del niño: "En la vida mi mamá me enseño a tener paciencia".

La unión con tu pareja.
Cada vez que tu esposo llegue del trabajo abrirás los brazos al recibirlo, tendrás la más grande de las sonrisas y saldrás a su encuentro como si fuera tu primer día de casada. El ejemplo para tus hijos: "Es bonito como ama mamá a papá, aunque él llegue de mal humor, con su alegría lo hace olvidar el mal día que ha tenido. Actitud que tendrá el niño: "cuando sea grande yo también quiero amar así".

Querida amiga, la auténtica vocación del ser humano es la de crear modelos valiosos de vida y unidad. Es la de vivir, y enseñar a vivir a los otros de forma creativa y responsable. Un Nuevo tipo de hombres y mujeres deben surgir con tu ejemplo. Hombres y mujeres de profunda espiritualidad, con un nuevo sentido de libertad y con ideales que vibren ante su imponente fuerza, la fuerza que sólo puede dar el amor cuando es auténtico. Que eduques así a tus hijos

Cómo lograr una autoridad positiva

Por donru - 13 de Febrero, 2007, 13:26, Categoría: General

Aunque resulta un poco largo creo que se lee muy bien y puede dar ideas del por qué de algunas actuaciones de los hijos

CÓMO LOGRAR UNA AUTORIDAD POSITIVA

 

Tener autoridad, que no autoritarismo, es básico para la educación de nuestros hijos. Debemos marcar límites y objetivos claros que le permitan diferenciar qué está bien y qué está mal, pero uno de los errores más frecuentes de padres y madres es excederse en la tolerancia. Y entonces empiezan los problemas. Hay que llegar a un equilibrio, ¿cómo conseguirlo para tener autoridad?

En una de las primeras charlas que di a un grupo de padres de un parvulario, una madre levantó la mano y me preguntó:

-          ¿Qué hago si mi hijo está encima de la mesa y no quiere bajar?

-          Dígale que baje, - le dije yo.

-          Ya se lo digo, pero no me hace caso y no baja- respondió la madre con voz de derrotada.

-          ¿Cuántos años tiene el niño?- le pregunté.

-          Tres años - afirmó ella.

Situaciones semejantes a ésta se presentan frecuentemente cuando tengo ocasión de comunicar con un grupo de padres. Generalmente suele ser la madre quien pone la cuestión sobre la mesa aunque estén los dos. El padre simplemente asiente, bien con un silencio cómplice, bien afirmando con la cabeza, porque el problema es de los dos, evidentemente.

¿Qué ha pasado para que en tan pocos meses una pareja de personas adultas, triunfadoras en el campo profesional y social, hayan dilapidado el capital de autoridad que tenían cuando nació el niño?

Actuaciones paternas y maternas, a veces llenas de buena voluntad, minan la propia autoridad y hacen que los niños primero y los adolescentes después no tengan un desarrollo equilibrado y feliz con la consiguiente angustia para los padres. El padre o la madre que primero reconoce no saber qué hacer ante las conductas disruptivas de su pequeño y que, después, siente que ha perdido a su hijo adolescente, no puede disfrutar de una buena calidad de vida, por muy bien que le vaya económica, laboral y socialmente, porque ha fracasado en el "negocio" más importante: la educación de sus hijos.

¿Cuáles son los errores más frecuentes que padres y madres cometemos cuando interaccionamos con nuestros hijos?

Antes de que siga leyendo, quiero advertirle que, posiblemente, usted, como todos -yo también- en alguna ocasión ha cometido cada uno de los errores que se apuntan a continuación. No se preocupe por ello. No es un desastre. Es lo normal en cualquier persona que intenta educar TODOS LOS DIAS. Tiene su parte positiva. Quiere decir que intenta educar, lo cual ya es mucho. En educación lo que deja huella en el niño no es lo que se hace alguna vez, sino lo que se hace continuamente. Lo importante es que, tras un periodo de reflexión, los padres consideren, en cada caso, las actuaciones que pueden ser más negativas para la educación de sus hijos, y traten de ponerles remedio.

Estos son los principales errores que, con más frecuencia, debilitan y disminuyen la autoridad de los padres:

  • La permisividad. Es imposible educar sin intervenir. El niño, cuando nace, no tiene conciencia de lo que es bueno ni de lo que es malo. No sabe si se puede rayar en las paredes o no. Los adultos somos los que hemos de decirle lo que está bien o lo que está mal. El dejar que se ponga de pie encima del sofá porque es pequeño, por miedo a frustrarlo o por comodidad es el principio de una mala educación. Un hijo que hace "fechorías" y su padre no le corrige, piensa que es porque su padre ni lo estima ni lo valora. Los niños necesitan referentes y límites para crecer seguros y felices.

 

  • Ceder después de decir no. Una vez que usted se ha decidido a actuar, la primera regla de oro a respetar es la del no. El no es innegociable. Nunca se puede negociar el no, y perdone que insista, pero es el error más frecuente y que más daño hace a los niños. Cuando usted vaya a decir no a su hijo, piénselo bien, porque no hay marcha atrás. Si usted le ha dicho a su hijo que hoy no verá la televisión, porque ayer estuvo más tiempo del que debía y no hizo los deberes, su hijo no puede ver la televisión aunque le pida de rodillas y por favor, con cara suplicante, llena de pena, otra oportunidad. Hay niños tan entrenados en esta parodia que podrían enseñar mucho a las estrellas del cine y del teatro.                          .
    En cambio, el sí, sí se puede negociar. Si usted piensa que el niño puede ver la televisión esa tarde, negocie con él qué programa y cuanto rato.

 

  • El autoritarismo. Es el otro extremo del mismo palo que la permisividad. Es intentar que el niño/a haga todo lo que el padre quiere anulándole su personalidad. El autoritarismo sólo persigue la obediencia por la obediencia. Su objetivo no es una persona equilibrada y con capacidad de autodominio, sino hacer una persona sumisa, esclavo sin iniciativa, que haga todo lo que dice el adulto. Es tan negativo para la educación como la permisividad.

 

  • Falta de coherencia. Ya hemos dicho que los niños han de tener referentes y límites estables. Las reacciones del padre/madre han de ser siempre dentro de una misma línea ante los mismos hechos. Nuestro estado de ánimo ha de influir lo menos posible en la importancia que se da a los hechos. Si hoy está mal rayar en la pared, mañana, también.
    Igualmente es fundamental la coherencia entre el padre y la madre. Si el padre le dice a su hijo que se ha de comer con los cubiertos, la madre le ha de apoyar, y viceversa. No debe caer en la trampa de: "Déjalo que coma como quiera, lo importante es que coma".

 

  • Gritar. Perder los estribos. A veces es difícil no perderlos. De hecho todo educador sincero reconoce haberlos perdido alguna vez en mayor o menor medida. Perder los estribos supone un abuso de la fuerza que conlleva una humillación y un deterioro de la autoestima para el niño. Además, a todo se acostumbra uno. El niño también a los gritos a los que cada vez hace menos caso: Perro ladrador, poco mordedor. Al final, para que el niño hiciera caso, habría que gritar tanto que ninguna garganta humana está concebida para alcanzar la potencia de grito necesaria para que el niño reaccionase.
    Gritar conlleva un gran peligro inherente. Cuando los gritos no dan resultado, la ira del adulto puede pasar fácilmente al insulto, la humillación e incluso los malos tratos psíquicos y físicos, lo cual es muy grave. Nunca debemos llegar a este extremo. Si los padres se sienten desbordados, deben pedir ayuda: tutores, psicólogos, escuelas de padres...

 

  • No cumplir las promesas ni las amenazas. El niño aprende muy pronto que cuanto más promete o amenaza un padre/madre menos cumple lo que dicen. Cada promesa o amenaza no cumplida es un girón de autoridad que se queda por el camino. Las promesas y amenazas deber ser realistas, es decir fáciles de aplicar. Un día sin tele o sin salir, es posible. Un mes es imposible.

 

  • No negociar. No negociar nunca implica rigidez e inflexibilidad. Supone autoritarismo y abuso de poder, y por lo tanto incomunicación. Un camino ideal para que en la adolescencia se rompan las relaciones entre los padres y los hijos.

 

  • No escuchar. Dodson dice en su libro El arte de ser padres, que una buena madre -hoy también podemos decir padre- es la que escucha a su hijo aunque esté hablando por teléfono. Muchos padres se quejan de que sus hijos no los escuchan. Y el problema es que ellos no han escuchado nunca a sus hijos. Los han juzgado, evaluado y les han dicho lo que habían de hacer, pero escuchar... nunca.

 

  • Exigir éxitos inmediatos. Con frecuencia, los padres tienen poca paciencia con sus hijos. Querrían que fueran los mejores... ¡ya!. Con los hijos olvidan que nadie ha nacido enseñado. Y todo requiere un periodo de aprendizaje con sus correspondientes errores. Esto que admiten en los demás no pueden soportarlo cuando se trata de sus hijos, en los que sólo ven las cosas negativas y que, lógicamente, "para que el niño aprenda" se las repiten una y otra vez.

 

 

Sin embargo, una vez que sabemos lo que hemos de evitar, algunos consejos y "trucos" sencillos pueden aligerar este problema, ofrecer un desarrollo equilibrado a los hijos y proporcionar paz a las personas y al hogar. Estos consejos sólo requieren, por un lado, el convencimiento -muy importante- de que son efectivos y, por otro, llevarlas a la práctica de manera constante y coherente.

 

Algunas de estas técnicas ya han sido comentadas al hablar de los errores, y ya no insistiré en ellas. Me limitaré a enunciar brevemente, actuaciones concretas y positivas que ayudan a tener prestigio y autoridad positiva ante los hijos:

  • Tener unos objetivos claros de lo que pretendemos cuando educamos. Es la primera condición sin la cual podemos dar muchos palos de ciego. Estos objetivos han de ser pocos, formulados y compartidos por la pareja, de tal manera que los dos se sientan comprometidos con el fin que persiguen. Requieren tiempo de comentario, incluso, a veces, papel y lápiz para precisarlos y no olvidarlos. Además deben revisarse si sospechamos que los hemos olvidado o ya se han quedado desfasados por la edad del niño o las circunstancias familiares.

  • Enseñar con claridad cosas concretas. Al niño no le vale decir "sé bueno", "pórtate bien" o "come bien". Estas instrucciones generales no le dicen nada. Lo que sí le vale es darle con cariño instrucciones concretas de cómo se coge el tenedor y el cuchillo, por ejemplo.

  • Dar tiempo de aprendizaje. Una vez hemos dado las instrucciones concretas y claras, las primeras veces que las pone en práctica, necesita atención y apoyo mediante ayudas verbales y físicas, si es necesario. Son cosas nuevas para él y requiere un tiempo y una práctica guiada.

  • Valorar siempre sus intentos y sus esfuerzos por mejorar, resaltando lo que hace bien y pasando por alto lo que hace mal. Pensemos que lo que le sale mal no es por fastidiarnos, sino porque está en proceso de aprendizaje. Al niño, como al adulto, le encanta tener éxito y que se lo reconozcan.

  • Dar ejemplo para tener fuerza moral y prestigio. Sin coherencia entre las palabras y los hechos, jamás conseguiremos nada de los hijos. Antes, al contrario, les confundiremos y les defraudaremos. Un padre no puede pedir a su hijo que haga la cama si él no la hace nunca.

  • Confiar en nuestro hijo. La confianza es una de las palabras clave. La autoridad positiva supone que el niño tenga confianza en los padres. Es muy difícil que esto ocurra si el padre no da ejemplo de confianza en el hijo.

  • Actuar y huir de los discursos. Una vez que el niño tiene claro cual ha de ser su actuación, es contraproducente invertir el tiempo en discursos para convencerlo. Los sermones tienen un valor de efectividad igual a 0. Una vez que el niño ya sabe qué ha de hacer, y no lo hace, actúe consecuentemente y aumentará su autoridad.

  • Reconocer los errores propios. Nadie es perfecto, los padres tampoco. El reconocimiento de un error por parte de los padres da seguridad y tranquilidad al niño/a y le anima a tomar decisiones aunque se pueda equivocar, porque los errores no son fracasos, sino equivocaciones que nos dicen lo que debemos evitar. Los errores enseñan cuando hay espíritu de superación en la familia.

 

Todas estas recomendaciones pueden ser muy válidas para tener autoridad positiva o totalmente ineficaz e incluso negativa. Todo depende de dos factores, que si son importantes en cualquier actuación humana, en la relación con los hijos son absolutamente imprescindibles: amor y sentido común.

Educar es estimar, decía Alexander Galí. El amor hace que las técnicas no conviertan la relación en algo frío, rígido e inflexible y, por lo tanto, superficial y sin valor a largo plazo. El amor supone tomar decisiones que a veces son dolorosas, a corto plazo, para los padres y para los hijos, pero que después son valoradas de tal manera que dejan un buen sabor de boca y un bienestar interior en los hijos y en los padres.

El sentido común es lo que hace que se aplique la técnica adecuada en el momento preciso y con la intensidad apropiada, en función del niño, del adulto y de la situación en concreto. El sentido común nos dice que no debemos matar moscas a cañonazos ni leones con tirachinas. Un adulto debe tener sentido común para saber si tiene delante una mosca o un león. Si en algún momento tiene dudas, debe buscar ayuda para tener las ideas claras antes de actuar.

Pablo Pascual Sorribas
Maestro, licenciado en Historia y logopeda.

 

Un aviso IMPORTANTE

Por donru - 10 de Febrero, 2007, 13:38, Categoría: General

Las personas que visiteis este blog encontraréis artículos relacionados con la familia, los hijos y aquellas virtudes que creo que son importantes para mejorar a nivel familiar y personalmente.

Me dedico a la enseñanza, tengo trato con familias a las que procuro orientar en su dificil tarea de educar, he realizado diversos cursos sobre tutoría, orientación, etc.

Todo esto no supone el que sea capaz de abarcar TODOS los campos que intervienen en la educación y mejora personal ni el ir elaborando artículos, sacados de mi propia experiencia o conocimientos, para ayudar a los que visiten el blog. Como recibo artículos de revistas especializadas, artículos creados por compañeros, .... he pensado que la mejor manera de poder ayudar a otros e ponerlos aquí.

En el apartado de autor quizás aparezca mi nombre, pero si vienen firmados prometo que irá el nombre del autor en el artículo, porque no pretendo apropiarme de unos artículos que no son míos.

Os agradezco de antemano los comentarios y opiniones sobre los artículos que vaya apareciendo ya que nos enriqueceran a todos.

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